Los Catavientos

¿A que parece una tontería? ¡Hombre: todo el mundo sabe cómo deben ir! ¡Es lo primero que se aprende en cuanto uno comienza a navegar a vela! ¿Verdad que sí? Pues a pesar de ello, de su general conocimiento entre los aficionados, quizá convenga darle una oportunidad a la discusión y ver si es tan sencillo y evidente como parece.

Veamos: izamos velas y caemos, por ejemplo, 45/50 grados a una banda. Queremos navegar de ceñida y debemos ajustar el foque. En cuanto cazamos algo la escota observamos que el catavientos de sotavento se pega rápidamente a la vela y queda horizontal. Perfecto, vamos bien. Fijémonos, de momento, en el catavientos medio. Luego ya los ajustaremos en altura.

Mientras, el catavientos de barlovento está flameando, agitándose descontroladamente. ¿Qué hacemos?, pues eso que nos han enseñado: cazar escota para incrementar el ángulo de ataque. Al hacerlo, veremos que, progresivamente, el flameo se reduce y finalmente el catavientos se pega a la vela manteniendo un ángulo sobre la horizontal de más o menos 45º. La sustentación se ha incrementado y, por tanto, también la propulsión. Y al mismo tiempo que se ha incrementado la sustentación también se ha incrementado la resistencia. Sí, la resistencia, que es ese precio que hay que pagar para generar sustentación. No obstante, el saldo es positivo y, como decíamos, generamos más propulsión.

Y ahora -atención amigos- cazamos un poco más y entonces ¡Oh Señor: lo que estábamos buscando ansiosamente! Lo que nos han dicho siempre que es el objetivo a lograr: las dos hebras de lana, los dos catavientos -barlovento y sotavento- fluyen magníficos, ambos horizontalmente hacia atrás. ¡Lo hemos conseguido y ahora solo se trata de mantenerlo! ¿Qué más se puede pedir? Y si además lo conseguimos en altura, trabajando bien el escotero, ¡hemos triunfado! ¿Verdad que es así? ¿Verdad que ese era nuestro objetivo?

Sí, ese era nuestro objetivo. Es lo que nos han enseñado desde que comenzamos en esto de la vela. Y justo de eso es de lo que quería hablar.

Lo primero: cuando las dos hebras de lana fluyen paralelas hacia atrás es ciertamente cuando se produce la máxima sustentación. Sin discusión. ¿Perfecto entonces? Pues no, exactamente, porque al pasar el catavientos de barlovento de 45% sobre la horizontal al punto en que también fluye horizontal -como el de sotavento- no solo se ha incrementado la sustentación, sino que también lo ha hecho la resistencia y, en esta ocasión, el incremento de resistencia ha sido mayor que el incremento de sustentación. Y el navegante, si pretende obtener el máximo rendimiento vélico, debe buscar la mejor relación sustentación/resistencia, no simplemente la máxima sustentación. Es un típico error de trimado.

Pero antes de llegar a conclusiones definitivas, sigamos cazando escota: si lo hacemos, tendremos un “avisador” inmediato de que nos estamos pasando: el catavientos de sotavento comienza a flamear… la sustentación pierde fuerza y, además, la resistencia se ha incrementado. Finalmente, si todavía nos empeñamos en cazar más, observaremos que ambos catavientos -sotavento y barlovento- caen: el flujo se ha bloqueado. No generamos apenas sustentación y la resistencia crece rápidamente. El barco decrece rápidamente su velocidad e incrementa notablemente la escora.

Después de lo dicho, extraigamos varias conclusiones:

  • El objetivo NO es conseguir que las dos hebras (los dos catavientos) fluyan paralelas y horizontalmente hacia atrás. Porque, si bien es cierto que se consigue la máxima sustentación, también es cierto que es a costa de un mayor incremento de la resistencia.
  • La máxima sustentación/resistencia la lograremos un poco antes, cuando el catavientos de barlovento esté pegado a la vela y fluya hacia atrás, pero formando un ángulo aproximado de unos 45º. Encontramos en ese punto el máximo rendimiento vélico, es decir, la mejor relación sustentación/resistencia.
  • Otro factor negativo cuando se intenta conseguir que los dos catavientos fluyan paralelos hacia atrás es que, al no ir el barco sobre raíles, en unas ocasiones el viento aparente se aproará más -con lo que el catavientos de barlovento se elevará algo- pero en otras ocasiones el viento se alargará y, en ese momento, estaremos sobrecazados, de modo que el catavientos de sotavento flameará o, incluso, caerán ambos, con lo que supone de pérdida de sustentación y aumento de resistencia y escora.
  • ¿Cuál debe ser entonces nuestro objetivo?: nuestro objetivo es conseguir la mayor y mejor relación sustentación/resistencia y eso, como se ha explicado, se controla a través de los catavientos cuando el de barlovento fluye a 45º aproximadamente sobre la horizontal. Si ese es nuestro objetivo, se tratará de mantenerlo la mayor parte de tiempo posible, pero, como hemos dicho, habrá variaciones de dirección del viento aparente. En este caso, si nos pasamos de cazado (viento se alarga) nos encontraremos con los dos catavientos horizontales y si el viento aparente se aproa, nos flameará el de barlovento. Pero en ningún caso correremos el riesgo de bloquear flujo y de incrementar la escora, con las consecuencias que eso implica. Tendremos un margen de actuación mucho más efectivo que el que supondría poner en nuestro punto de mira el objetivo de la horizontalidad.

Siento con este artículo estropear las vivencias y convicciones de muchos aficionados. Lo siento, pero también me alegra saber que ahora lo van a tener más claro. O, por lo menos, eso espero.

Y alguno también se preguntará: ¿y los catavientos de la vela mayor? ¿y el correcto ajuste en altura de los catavientos de mayor y foque? Pues tranquilos, que eso será tema de otro post.

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