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Vito Dumas, argentino, llamado el "navegante de las tempestades" tiene
su lugar en la gloria de la historia de la navegación al haber sido el
primer navegante en dar la vuelta al mundo en solitario, rodeando los tres
grandes cabos a bordo de su "Legh II", un ketch de 9,50 metros.
Este excepcional prototipo de navegante solitario,
tenaz, valiente y sufrido, vivió dos años después de su gran gesta, un
increíble periplo que os queremos ofrecer:
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"Cuan bella es la vida cuando se la vive en solitario en la mar",
declaraba Vito Dumas, dos años después de su famosa vuelta al mundo por los
Rugientes Cuarenta, y sin embargo ese hombre vivió la aventura de mar más
increíble que conozco. Fue una aventura que marcó profundamente a este
marino solitario. A bordo de su fiel "Legh II", salió un buen día de
Buenos Aires "para un pequeño viaje hacia el norte". Tras una navegación
rápida a través de las Antillas, hace escala en La Habana y a continuación,
el 2 de junio de 1946, decide ganar Nueva York. Solo. Tras recalar ante el
gran puerto americano, la corriente le impide la entrada al mismo. El viento
es nulo y su embarcación no lleva motor. "Entonces, sin pensarlo dos veces,
agarré la caña del timón y haciendo virar 180º a mi Legh II, puse
sencillamente rumbo a las Azores" (2.100 millas). A bordo lleva víveres para
10 días. "El 14 de julio no quedan más que 80 millas por recorrer para
alcanzar la isla de Fayal (Azores), pero durante la noche el viento siempre
soplando del este, incrementa su fuerza lo que unido a que también aumenta
la mar, hace que avance con mucha dificultad. Entonces decido abandonar la
escala de las Azores y hago rumbo directamente a la isla de Madeira que se
halla a seiscientas millas más al Este". A bordo le quedan 10 litros de agua
salobre y un poco de harina con la que hace una especie de engrudo. "Con
todo, el 21 de julio, mientras tomo una altura, me doy cuenta de que a
fuerza de caer a sotavento, he alcanzado la situación 32º 29´ de latitud
Norte y 31º 30´ de longitud Oeste, ligeramente al Sur del paralelo de la
isla. En consecuencia, para alcanzar el puerto de Funchal (capital de
Madeira), tengo que recorrer todavía doscientas diez millas siempre ganando
a barlovento, lo que no resultará precisamente fácil (...) y cuando pienso
además en las millas que tendré que añadir al rumbo directo si tengo que
navegar dando bordadas hasta Madeira, llego a la conclusión de que me
resultaría más ventajoso hacer rumbo directo a las Canarias..." ¡de nuevo
pues en marcha! Pero los víveres escasean. Vito Dumas ha adelgazado mucho.
Ahora, es un hombre agotado el que el 26 de julio avista el faro del Puerto
de la Luz (Gran Canaria). Pero por desgracia una vez más el viento le es
contrario: "Una fuerte corriente me hace derivar rápidamente hacia el Sur, y
cada vez que hago una bordada para intentar acercarme a la escollera ganando
barlovento, sigo perdiendo todavía un poco de terreno. Inútil insistir."
Cuando la isla se pierde de vista por la popa en el horizonte, el hambre
atenaza a Vito Dumas de manera atroz. Hace 56 días que navega casi a la
deriva por el Atlántico Norte, sin poder arribar a ningún puerto. Ya no le
quedan ni agua ni víveres. Desesperado se acerca a la derrota de los buques
grandes, y el 29 consigue por fin llamar la atención de un carguero, que le
abastece. Pero la historia no acaba aquí: sólo le han dado víveres para
alcanzar las islas de Cabo Verde, a 700 millas más al Sur. El 10 de agosto
la isla de Boa Vista aparece en el horizonte. ¿Adivinan lo que ocurre de
nuevo? "No sopla ni la más ligera brisa; la única fuerza que empuja al
Legh II es todavía la corriente que continúa arrastrándome al Sur sin
que pueda maniobrar para acercarme a tierra. Algunas horas más tarde, es la
isla de Porto Praia la que a su turno aparece en el horizonte por el través.
Y el último eslabón de esta cadena de rocas ¡se me escapa de las manos!" La
continuación del viaje está representada por el largo lamento de un hombre
reducido al estado de un esqueleto viviente. "Ahora, cada movimiento del
Legh II provoca en mi pobre cuerpo un dolor que se une a todos los que
he venido cosechando durante mis 106 días de lucha..." Por fin el 17 de
agosto surge en el horizonte la costa de Brasil. Conseguirá ganar un puerto.
Se ha salvado. |

Periplo sin escalas realizado por Vito Dumas en 1946,
en el transcurso del cual, la mala suerte unida a las mediocres cualidades
del "Legh II" para navegar de ceñida, casi costó la vida al célebre
navegante solitario argentino. |
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